Estilo de Vida

Cosas que hacemos en el acto sexual y nos da miedo confesar

Muchos pasan por ser vírgenes cuando se habla de estos temas. La vida íntima de toda persona se debe respetar, eso nadie lo cuestiona, aunque todos sepamos que a muchos nos gusta cosas extrañas para llegar al clímax.

Los años pasan y pasan, pero esta sociedad parece estar anclada al arcaico, no decimos en cuanto al tema de la sexualidad, porque hablar de esas cosas extrañas a muchos les resulta… extraño. Y casi siempre cuando de una u otra manera se insinúa “que no me gusta esto, sino no lo otro”, la respuesta que está ya lista en los cerebros de la gente con tabúes es: “¡Por favor, resérvatelo!”

Cosas como estas, por ejemplo:

Recoger baba en los dedos para echar en el ano de tu amante
Todos, todos lo hacemos durante el juego previo, para ir amansando la zona a luego penetrar, esto con el fin de estimular y relajar una zona llena de nervios que ponen a delirar de placer a ambos.

Aunque eres un pasivo bien macho, muchas veces te excita que te digan “zorra” o “perra”
Y no se trata que te guste que te “traten” como mujer, sino es porque estás palabras subconscientemente están metidas en nuestras cabezas por culpa de la televisión, el cine erótico hetero que todos alguna vez hemos visto o de las conversaciones entre chicos que se tenían cuando se estaba en la escuela. Estas palabras simplemente generan placer… ¡Y ya!

Escupir a tu pareja para excitarla
¡Vale, a muchos les gusta esto! Y no solo el escupir, otras prácticas como golpes, ahorcamiento, intentos de violación (acto en pareja), jalar el cuero cabelludo, que te llamen por otro nombre… en fin la lista puede resultar un poco larga.

Dejar que se corran en tu boca o tragarte el semen
Es uno de los actos más placenteros, pero cuando se toca en tema en reuniones, nos da pena aceptarlo. Pasamos a ser los más serios y discretos, o como dicen algunos: “Ahora todos somos unos santurrones”.

Decir que eres el activo de la relación cuando en verdad no lo es
Este es un tema que va relacionado con los prejuicios que la sociedad ha creado. Porque según la gente que nos rodea, está bien ser homosexual, “siempre y cuando no seas pasivo”.

¡Quéeeeee! Sí, el ser pasivo para muchos hombres gais y heterosexuales significa lo más bajo de la sexualidad y esto es una ofensa para todo hombre gay.

El hombre que se define como pasivo sabe bien lo que le gusta y porque le gusta, ahora bien, el que es activo, por más macho que sea, le genera curiosidad el tema de ser penetrado y de vez en cuando lo practica.

Deja un comentario