Norteamerica

USA: ¿Quién tiene derecho a llamarse gay? El caso de Peter Thiel

En Estados Unidos está aflorando una polémica importante a causa de un artículo de The Advocate en el que razonan por qué Peter Thiel no es gay, sino simplemente un hombre que tiene sexo gay. Con estas palabras la polémica está servida, pero para comprender su alcance hay que aclarar los antecedentes.

Peter Thiel es una personalidad muy influyente en Silicon Valley. Fue co-fundador de PayPal junto a Elon Musk y a Max Levchin. Fue uno de los primeros inversores de Facebook y colabora con algunas de las aceleradoras y empresas de capital riesgo más importantes de California, con lo que sus inversiones están por todas partes.

Su movimiento más polémico fue cuando hace unos meses llevó a la quiebra al gigante mediático Gawker -que tuvo que ser comprado por Univisión- al financiar la querella de Hulk Hogan contra Gawker por publicar un video íntimo. Según Gawker la razón de este movimiento de Peter Thiel se debe a la publicación por parte de Gawker de un artículo, 9 años atrás, que no le gustó nada a Thiel, en el que lo sacaban del armario.

La realidad es que Peter Thiel es un hombre bastante odiado -con razón o sin ella- por algunos sectores en Estados Unidos. La última batalla por la que ha levantado ampollas ha sido apoyar públicamente a Donald Trump.

Apoyando a Donald Trump está apoyando a alguien que está abiertamente en contra de los derechos LGTBI y por eso en The Advocate ponen en duda que a Peter Thiel se le pueda llamar gay pese a ser homosexual.

La distinción entre gay y homosexual no es nueva. Utilizamos ambas palabras como sinónimos porque nos parece peyorativo hacerlo de forma diferente, pero ambas surgieron con significados diferentes.

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Según las acepciones originales, homosexual es todo aquel que tiene relaciones con alguien de su mismo sexo. En cambio gay es alguien que se identifica como tal con las consecuencias políticas, sociales, culturales y personales que ello conlleva.

Esto significa que, por ejemplo, un animal nunca podría ser gay, solo homosexual. Pero ¿qué pasa cuando se utiliza la misma clasificación con personas para denostarlos? Pues personalmente no me gusta, incluso cuando el personaje en cuestión sea votante confeso de Donald Trump, de Mariano Rajoy o de Putin.

Me parece una distinción similar a la que muchos hacían años atrás:

Eres gay si tienes dinero, si no eres maricón

Hacer distinciones por clase económica o por ideales me parece igual de reprobable. No me gusta nada cuando aparece el ‘pensamiento único LGBTI’ en el que todos somos hombres gays con dinero, musculados y de izquierdas. Como lesbiana me repatea que el resto de letras sean invisibles, pero también me molestan el resto de exclusiones, ya sean económicas, por físico o por ideas políticas.

El gay de derechas no es un animal mitológico. Existe. La LGBTI es comunidad diversa y en esa diversidad entra absolutamente todo. Pueden haber mil razones por la que una persona LGBTI de apoyo a un partido de derechas, sino que se lo pregunten a los militantes gays del PP, que no son pocos. Algunos quieren cambiar el partido desde dentro, otros valoran más otros aspectos de sus vidas que el ser LGBTI. Las razones en realidad importan poco, lo que importa es que existen y que sin ellos no vamos a conseguir nada. Porque no sólo los necesitamos a ellos, sino que necesitamos que convenzan a sus colegas heterosexuales para que dejen atrás la homofobia. Es así cómo funciona.

Peter Thiel puede haber tenido comportamientos muy reprobables, y el personaje no cae nada bien, pero de ahí a quitarle el derecho a llamarse gay hay un buen trecho. Sobre todo cuando su pecado es no ser Demócrata.

Así es como empiezan todas las grandes pesadillas: excluyendo a los que no son como tú. Que es justamente lo que pedimos que no hagan con nosotros por ser gays.
¿Realmente queremos repartir carnets de gays de segunda? Espero que no, porque de ser así, tendremos que prepararnos para ir perdiendo derechos.

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